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CINE LaPeliculaSecreta (Dersu Uzala-El Cazador, Kurosawa)

En cartel… [Envío textos: twakan@yahoo.es]

Once, John Carney.-

Normalmente los musicales son películas en las que la historia se interrumpe, de repente y arbitrariamente, para que los actores se pongan a bailar y/o cantar. No se sabe porqué razón. Aunque hay excepciones en las que los números musicales forman parte del propio argumento, por ejemplo esa magnífica película de Bob Fosse: “Cabaret”.

“Once” pertenece a este último apartado, pero también se diferencia de ella en que, en realidad, no hay números musicales. Nadie actúa, nadie baila, no salen escenarios ni focos, ni teatros, ni club nocturno alguno. Aunque, como en “Cabaret”, la letra de las canciones es fundamental para entender la historia porque los sentimientos y pensamientos de sus dos protagonistas son la letra de sus canciones. Y sólo en ellas se expresan. Por eso es imprescindible verla en versión original, con los subtítulos de las canciones (ignoro si salen en la versión doblada, pero suele suceder en otras pelis que no salen).

Uno de ellos es un músico callejero irlandés, que conoce en las calles de Dublín a una inmigrante checa vendedora de rosas, que también compone música.

Se trata de una película sencilla pero no simple. Sobria y honda. Emotiva y sutil. La historia cuenta uno de esos escasos momentos, que sólo surgen en ciertas vidas, inolvidables por la conexión profunda y creativa que provocaron, y por su carácter incompleto, de algo pendiente para siempre y para siempre redondo.

Destaca la intensa emotividad contenida en ciertas escenas. Como esa en la que los dos componen juntos, sin proponérselo, una canción en una tienda de instrumentos musicales. O la que abre la película, con el chico cantando por la noche en la calle de Dublín una canción apasionada y solitaria, con desgarrada melancolía.

Indirectamente habla de ese tipo de relación amorosa auténtica. Es decir aquella en la que hay una conexión con otra persona desde lo más íntimo de uno mismo. Y la comunicación se basa en lo mejor y más personal de cada uno. Por desgracia pocas veces sucede eso. Uno suele hacerse novio de la persona, más o menos agradable, que tiene al alcance de la mano.

Por eso destaca más la huella de tristeza con la que se recuerda. Aunque al haber hablado antes de todo el potencial maravilloso que contiene, se sale del cine con una melancólica necesidad de encontrar eso especial, eso que la vida siempre parece debernos.

[Rubén Vega]

 

Deseo, peligro, Ang Lee.-

Es inevitable recordar la impresionante “Deseando amar” de Wong Kar Wei. Y no sólo por tener al mismo actor protagonista (el magnífico Tony Leung), sino porque tiene la misma asombrosa atmósfera tejida sutilmente a base de evocación, sensualidad, silencios llenos, gestos hondos, y luces apasionadas.

Por otro lado la historia es justo la opuesta. Lo que en “Deseando amar” era contención poética, aquí es expresión desatada. Pero ambas hablan de un lado emotivo que se queda sin “palabras”.

La historia sucede en el Shangai de 1942 ocupada por los japoneses. Y sus dos protagonistas están unidos ambiguamente por la lujuria (es mucho más propio el título en inglés: “Lujuria, precaución”) y el odio, la expresión y el silencio, el miedo y lo desatado. Sus motivos para acercarse al otro son oscuros y acaban modificándose al ritmo del fortalecimiento de su unión involuntaria, que les sumerge en una burbuja invisible y extrema.

Ang Lee comentó sobre la novela en que está basada (de Eileen Chang) que es su historia más bella y cruel. De su peli podría decirse lo mismo. Y que además habla de la esencia de la interpretación (su protagonista femenina, una sorprendente y fascinante actriz desconocida: Tang Wei, forma parte de un grupo de actores universitarios al principio de la historia). El descubrir dentro de uno mismo “personas” y sentimientos desconocidos, el permitirse ser otra persona y el dejarse llevar por ese papel hasta las últimas consecuencias. Porque en la historia amorosa que cubre la segunda mitad de la película, eso es lo que hace con su pareja odiada-deseada. Y así descubre dentro de ella todo un universo desconocido que acabará llevándola a un callejón sin salida.

Impresionante y apasionada, emociones que se alargan lenta y sinuosamente como en su anterior y conmovedora película “Brokeback mountain”. La diferencia con la historia de los dos vaqueros es que la relación de esos hombres era inocente y limpia, mientras que la de la espía china y el colaboracionista con el gobierno japonés es tortuosa y oscura.

[Rubén Vega]

 

 

Y además Wakan recomienda:

American ganster, Ridley Scott/ El sueño de Casandra, Woody Allen/ 14 Kilómetros, Gerardo Olivares/ Conversaciones con mi jardinero, Jean Becker/ Irina Palm, Sam Garbarski/ Lejos de ella, Sarah Polley/ Leones por corderos, Robert Redford/ Mataharis, Icíar Bollaín/ El orfanato, Juan Antonio Bayona/ Persépolis, Marjane Satrapi/ Promesas del este, David Cronenberg/